La primera vez que grabamos en nuestra vida, fue en la radio Valentín Letelier.
Hugo Muñoz, que por esos años era el director de aquella radio universitaria de carácter netamente cultural, estaba de novio con la hermana mayor de Gato. Tanto Sonia, la hermana de Gato como Hugo Muñoz y el propio Gato eran aficionados al jazz. Esta unión por la música y el amor, llevó a que un día con el típico afán de todo grupo novel, se nos ocurriera proponerle a Hugo la posibilidad de grabar con las grabadoras de la radio. Frente a la respuesta positiva del director, fue Luis Pizarro, quien teniendo a cargo toda la parte técnica, decidió instalar el equipo de grabación en el Aula Magna de la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile que en realidad era el edificio donde en ese tiempo se encontraban los estudios de la emisora.
La primera grabación la hicimos durante una noche de invierno en el tablado. Las cortinas cerradas del escenario del Aula Magna impedirían el rebote del sonido por lo que de esta manera obtendríamos una grabación de calidad con sonido seco. Nuestra música en esa época era el repertorio de las fiestas que animábamos. Una amplia lista de temas que iban desde el tango al rock and roll, pasando por toda la gama bailable latinoamericana de ese momento tales como, cha-cha-cha, bosa nova, bolero, cumbia, incluyendo igualmente las animadas rancheras, paso doble, twist, surf, música de películas y canciones del repertorio nacional chileno repletaban el pentagrama de nuestras animaciones. Esta realidad nos impuso elegir unos diez temas de los más representativos de aquellas presentaciones. Desgraciadamente esa cinta grabada se nos perdió ya hace muchos años y no tenemos memoria de la cantidad exacta de temas que había en ella ni tampoco de los nombres de todos ellos. Los recuerdos del grupo retuvieron temas como Alí Baba y los cuarenta ladrones, un tropical que habíamos tomado de las interpretaciones que escuchamos de nuestros maestros que, a su vez, eran músicos de la bohemia porteña y santiaguina y solían tocar de preferencia en clubes y boîtes de noche. De ellos nosotros habíamos aprendido muchísimas cosa que nos impresionaron o que simplemente pertenecían a la vida natural de ese ambiente: el humor exacerbado, la camaradería, la solidaridad, el gusto por la buena música y la fiesta, la estimación del jazz, la inclinación al piano y por sobre todas las cosas, la fidelidad a la bohemia.
Otro de los temas que recordamos haber grabado aquella noche fue una cumbia llamada La pereza. Se nos viene a la memoria también La chica del rodalero, una especie de guaracha. Papá Noel, un bosanova de Joao Gilberto que Gato cantaba con suavidad extrema al igual que su autor…La memoria no nos quiere acompañar más ni tampoco la suerte para poder recuperar esa cinta que nunca olvidaremos.
Tres fueron las sesiones en total que se hicieron en el mismo lugar y bajo el alero de radio Valentín Letelier. La primera que ya relatamos, otra que incluye una secuencia de jingles, que también está perdida y donde habían quedado grabados alrededor de cinco cortinas para usar como característica de la emisora que fueron especialmente hechas para la radio. Una de ellas decía en su letra: La radio es un medio de comunicación que nace del pueblo y vuelve a él.
La tercera sesión es la única que se ha mantenido en nuestros archivos hasta el día de hoy y con muy justa razón fue incluida en la edición La Vorágine, una serie de 5 CDs, donde está rescatada gran parte de la prehistoria de Los Jaivas. En esta colección testimonial en su CD número 1 se incluyen tres temas: Mañana cuando llegues, ¿Qué esperas? tanto tiempo sin verte y Te amo mujer.
Estos tres temas fueron grabados gracias a la simpatía y solidaridad de radio Valentín Letelier y el acuerdo fraternal de Hugo Muñoz (director en aquellos años) y Luis Pizarro (Ingeniero Técnico).
Esta grabación queda como testimonio cultural para la historia de la radio, para la historia de Los Jaivas, para la historia de Valparaíso y para la historia de Chile.